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Diabetes Forecast

The Healthy Living Magazine

Diabetes, embarazo y su salud

Cómo la diabetes afecta la salud de la madre y el niño, y lo que usted puede hacer al respecto

Por Andrew Curry ,

monkeybusinessimages/Thinkstock

Olivia Bitter empezó a planificar su embarazo inmediatamente después de su boda. Le tomó más que el embarazo en sí. “Me pasé un año planeando para comprender lo que tenía que hacer”, dice Bitter, que tiene diabetes tipo 1. El proceso incluyó consultar con el endocrinólogo, buscar un obstetra especializado en embarazos de alto riesgo y optimizar la manera en que se medía y controlaba la glucosa.

Los médicos recomiendan una preparación elaborada, como la de Bitter. Un alto nivel de glucosa al momento de la concepción o en las primeras semanas del embarazo puede causar defectos congénitos y pérdida fetal. Las mujeres con diabetes también tienen un mayor riesgo de preeclampsia, un trastorno potencialmente mortal que eleva la presión y causa hinchazón y repentino aumento de peso.

Eso significa que los embarazos no planeados son especialmente peligrosos para las mujeres con diabetes, de modo que es importante tener el nivel A1C bajo control antes de siquiera intentar concebir. El embarazo también puede empeorar las complicaciones preexistentes de la diabetes, como problemas en ojos y riñones. “En el caso de las mujeres con diabetes preexistente, lo ideal es reunirme con ellas antes de que salgan embarazadas”, dijo la Dra. Kristin Castorino, DO, médica de investigación del Centro Sansum para la Diabetes en Santa Bárbara, California.

Pero la mayoría de las mujeres embarazadas no van al obstetra sino hasta la octava o novena semana de embarazo, después de que el desarrollo fetal más importante ya ha ocurrido.

“Sabemos que todos estos riesgos pueden disminuir si la madre está en estricto control metabólico desde la concepción en adelante”, afirmó Denise Charron-Prochownik, PhD, RN, CPNP, FAAN, catedrática de Facultad de Enfermería y la Facultad de Posgrado en Salud Pública de la Universidad de Pittsburgh. Las más recientes recomendaciones de la Asociación Americana de la Diabetes aconsejan un A1C entre 6 y 6.5 por ciento, o incluso menos si es posible lograrlo sin hipoglucemia.

Esas recomendaciones fueron la prioridad de Bitter al inicio de su embarazo y durante este.  “Cuando salí embarazada, mi nivel de glucosa se convirtió en un trabajo a tiempo completo y mi inquietud principal”, dijo Bitter, enfermera en Ohio. Después de la concepción, se esforzó muchísimo por disminuir su A1C de 8.5 al nivel recomendado.

Zoey, la hija de Bitter, nació sana y feliz hace dos años. Y ahora Bitter está embarazada nuevamente. “Creo que las mujeres con diabetes también pueden disfrutar  del embarazo, a pesar de que viene con muchos desafíos más”, afirmó Bitter. “Y definitivamente vale la pena”.

Bebés grandes

En 1990, Wendy Williams tenía 23 años y enseñaba música en Batavia, Nueva York, cuando su médico le dio la noticia de que tenía diabetes gestacional. Estaba en su segundo trimestre de embarazo. El alto nivel de glucosa en el primer trimestre del embarazo tuvo efectos en su hijo, que nació con un tamaño inusualmente grande, después de un parto difícil.

Se cree que un alto nivel de insulina durante el embarazo causa macrosomía, que significa “demasiado grande”.

Además, el feto en desarrollo trata la glucosa extra como nutrientes adicionales. Todos esos nutrientes  son particularmente importantes en el segundo y tercer trimestres, en los que el feto acumula peso. “Tras el primer trimestre, el bebé crece”, explicó Castorino. “Si crece en un entorno de exceso, el bebé usará todos esos nutrientes”.

Los recién nacidos con macrosomía a menudo pesan más de 10 libras, lo que puede poner en peligro a la madre. Los bebés grandes aumentan la probabilidad de una operación cesárea, rasgados vaginales y hemorragias uterinas que ponen la vida de la madre en peligro.

La macrosomía también es una amenaza para los recién nacidos. Durante el parto, aumenta al riesgo de muerte fetal y dislocación del hombro. La solución usual, la cesárea, aumenta la probabilidad del bebé de tener diabetes tipo 1, tal vez porque el nacimiento vaginal transfiere bacterias beneficiosas que son importantes para los recién nacidos.

Existen pruebas adicionales de que la macrosomía tiene riesgos a largo plazo para los bebés. La investigación ha demostrado que la macrosomía está relacionada con índices más altos de obesidad y diabetes tipo 2, que se presentan con la edad.

Como otras complicaciones, es posible evitar la macrosomía con el control del nivel de glucosa durante el embarazo. Williams tuvo tres hijos más (todos de peso normal). Su hijo menor nació después de que ella recibió el diagnóstico de diabetes tipo 1 de inicio tardío a los 40 años. Para ella, mantener un A1C bajo durante el embarazo pasó a ser una obsesión. “Lo chequeaba a cada rato”, confesó. “Es posible tener hijos sin problemas de salud y que la madre también esté sana”.

El cerebro del bebé

La diabetes gestacional se da hasta en 10 por ciento de los embarazos. Si bien por lo general desaparece tras el parto, la diabetes gestacional afecta la capacidad de respuesta del cuerpo a la insulina durante el embarazo de una manera similar a los trastornos causados por tener diabetes tipo 2 toda una vida.

La diabetes gestacional puede afectar a cualquiera, pero algunos tienen mayor propensión a tenerla. Si tiene obesidad, antecedentes familiares del tipo 2 y diabetes gestacional en embarazos previos, esto aumenta la probabilidad de diabetes gestacional. Ciertos grupos, en particular los asiáticos y latinos, tienen un riesgo más alto de tenerla. Y las mujeres con embarazos a mayor edad tienen una probabilidad más alta de tener diabetes gestacional.

Si bien los científicos han identificado factores de riesgo, la causa de la diabetes gestacional todavía no está clara. Lo que sí saben es que su proceso es similar al de la diabetes tipo 2 pero ocurre en el transcurso de pocos meses: cambios hormonales durante el embarazo pueden indicarle al cuerpo que almacene grasa y eleve el nivel de glucosa. Al mismo tiempo, aumenta la resistencia a la insulina, lo que fuerza al páncreas a producir más insulina  y exige más de ese órgano. Algunos investigadores piensan que ciertas hormonas producidas en la placenta, el órgano que nutre al bebé, hacen que el cuerpo sea menos sensible a la insulina.

Algunas características de la diabetes gestacional, como glucosa elevada, resistencia a la insulina y mayor producción de insulina, desaparecen tras el parto, pero aumenta la probabilidad de que los bebés expuestos a la diabetes gestacional durante el embarazo tengan diabetes tipo 2 u obesidad con la edad.

La Dra. Kathleen Page, investigadora de la Universidad del Sur de California, está tratando de averiguar por qué. Con la ayuda de una subvención de la Asociación Americana de la Diabetes, estudia a 150 niños entre 7 y 10 años. La mitad de los niños fueron expuestos a diabetes gestacional durante el embarazo, y la otra mitad no.  Page espera determinar si los niños expuestos a diabetes gestacional tendrán resistencia a la insulina o menos secreción de insulina.

Una respuesta anormal a la insulina podría tener alguna relación con los cambios en el cerebro del bebé causados por un alto nivel de glucosa durante el embarazo. Estudios en ratones mostraron indicios de que la diabetes durante el embarazo puede afectar el hipotálamo del bebé, la parte del cerebro que controla el apetito y la respuesta del cuerpo a la glucosa. “El hipotálamo regula cuánta hambre sentimos y cada vez hay más pruebas de que también ayuda a regular la secreción de insulina”, indicó Page. “El cerebro participa mucho más de lo que pensábamos en la regulación de insulina”.

Primero, Page y su equipo obtuvieron imágenes por resonancia magnética funcional del cerebro de los niños para medir el nivel de sangre que fluía a las diferentes partes del cerebro. Luego, les dieron a tomar una bebida azucarada y midieron otra vez su actividad cerebral. “Podemos ver cómo el cerebro se activa antes y después”, señaló Page. “Con las imágenes del cerebro tal vez podamos ver si el cerebro no está funcionando con normalidad”.

Si bien Page está estudiando a niños de madres que tuvieron diabetes gestacional, piensa que el cerebro de los niños de madres que tuvieron niveles altos de glucosa durante el embarazo como resultado de diabetes de tipo 1 o 2 también fue alterado de manera similar. “Creo que un nivel alto de glucosa tiene un impacto mayor en las anormalidades que vemos después”, indicó. “Es posible que un tipo 1 o tipo 2 preexistente tenga efectos similares”.

Su hipótesis hace eco a lo que ADA recomienda a las madres con cualquier tipo de diabetes: enfóquense en controlarse la glucosa durante el embarazo. “Espero averiguar cómo el control de la diabetes durante el embarazo podría [reducir] el riesgo años más tarde”, dijo Page.

Beneficios de la lactancia materna

La lactancia materna se recomienda mucho a todas las madres, pero para las madres con diabetes, puede ser especialmente beneficiosa. “Especialmente para mujeres que usan insulina en el periodo posparto, la lactancia materna es como hacer ejercicio”, dijo Castorino. “Cada vez que el cuerpo produce leche, se reduce el nivel de glucosa de la madre”.

Al igual que con el ejercicio, es importante medir la glucosa durante y después de dar el pecho. “Piense en la lactancia materna como una caminata corta”, explicó Castorino. “Las mujeres incluso pueden tener la glucosa baja después de dar de lactar”.

La ADA está impulsando el estudio de otro aspecto de la lactancia materna, específicamente los beneficios a largo plazo para mujeres que tuvieron diabetes durante el embarazo. Los efectos metabólicos de la diabetes gestacional pueden ser duraderos: Por lo menos la mitad de todas las mujeres que tienen diabetes gestacional años más tarde tienen diabetes tipo 2.

La Dra. María Ramos-Román, endocrinóloga del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas, piensa que la lactancia materna es algo que las madres pueden hacer para reducir su propio riesgo de tener diabetes tipo 2 después. En estudios de observación se vio que cuanto más tiempo se da el pecho tras el nacimiento, menor el riesgo de diabetes tipo 2 en madres que no tuvieron diabetes durante el embarazo y también en madres con antecedentes de diabetes gestacional. La lactancia materna más intensa (cuando la nutrición del bebé proviene más de leche materna que de preparado) también está asociada con un menor riesgo de diabetes tipo 2 en madres con antecedentes de diabetes gestacional.

En uno de esos estudios, los investigadores averiguaron cuántas a madres con antecedentes de diabetes gestacional recibieron un diagnóstico de diabetes tipo 2 durante los dos años después del nacimiento de su bebé. Anotaron cuidadosamente el número de meses de lactancia materna y la intensidad de la lactancia materna. Los resultados fueron convincentes: “A más meses de lactancia materna y a mayor cantidad de leche materna extraída del pecho para que tome el bebé, menor el riesgo de diabetes tipo 2 un par de años después del nacimiento del bebé”, afirmó Ramos-Román.

Con la ayuda de una subvención de la Asociación Americana de la Diabetes, Ramos-Román está tratando de averiguar la manera en que la lactancia materna reduce el riesgo de diabetes de la madre. Es una pregunta complicada, porque la lactancia materna en sí es un proceso sumamente complejo. “No solo participan las glándulas mamarias o senos. Por lo menos ocho sistemas contribuyen para hacer posible la producción de leche materna”.

La lactancia materna requiere convertir la glucosa y grasa del cuerpo en leche materna. Ramos-Román piensa que las hormonas que estimulan la producción de leche materna mejoran la función de la grasa corporal. Cree que la duración e intensidad de la lactancia materna tienen el potencial de hacer que la grasa tenga un efecto más sano al modificar el modo en que las hormonas llamadas adiponectina y prolactina funcionan en el cuerpo. “Si la lactancia materna significa que pueden continuar libres de diabetes entre los embarazos, eso trae mejores resultados para la madre y el bebé”, señaló Ramos-Román.

Ciclón hormonal

El embarazo, de principio a fin, es un periodo de cambios constantes. Toda la planificación del mundo no puede pronosticar cómo reaccionará una mujer a la tormenta de hormonas que se produce en el proceso de crear a una nueva persona. “La necesidad de insulina cambia en el transcurso del embarazo”, indica Castorino. “Es como apuntarle a un blanco en movimiento”.

Por ejemplo, para la mayoría de mujeres, los intensos mareos, náuseas y vómitos matutinos del primer trimestre del embarazo solo son algo desagradable; pero para las mujeres con algún tipo de diabetes, esto significa que mantener una alimentación balanceada es difícil, lo que afecta el nivel de glucosa.
Además, cerca de la octava semana de embarazo, hay un cambio en el modo que el feto en crecimiento recibe la nutrición: La placenta asume esa función y provoca un cambio en la manera que el cuerpo secreta insulina. Eso a menudo causa que el nivel de glucosa baje, y las mujeres corren el riesgo de tener hipoglucemia

A medida que avanza el embarazo, se revierte el proceso. Aumenta mucho la resistencia a la insulina cuando el cuerpo presenta grandes cantidades de estrógeno y progesterona. “Las hormonas del embarazo son casi como tener diabetes tipo 2 además de diabetes tipo 1”, señala Castorino.

La resistencia a la insulina es algo por lo que pasan todas las mujeres en su tercer trimestre de embarazo si tienen algún tipo de diabetes. Y esta resistencia es tan intensa que el cuerpo produce el doble de glucosa en respuesta al consumo de carbohidratos. “Al final del embarazo, casi basta pensar en carbohidratos y se eleva la glucosa”, dijo Castorino.

En las últimas semanas de su primer embarazo, Bitter usaba cuatro o cinco veces más insulina de la dosis usual. “Tenía que inyectarme insulina adicional a la que recibía por la bomba, porque no era suficiente”, señaló.

No es fácil sobrellevar estos cambios. “Les pedimos mucho a las mujeres. Pero si desean minimizar el riesgo para ellas, tienen que estar especialmente atentas”, dijo Charron-Prochownik. “Es importante recordar que se puede tener un embarazo saludable, solo que cuesta mucho esfuerzo y trabajo”.

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