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Diabetes Forecast

The Healthy Living Magazine

La aspirina y el corazón

Por Allison Tsai ,

Eric Hinders/Mittera

Antes de que la aspirina fuera una pildorita conocida por aliviar achaques y dolores, los antiguos sumerios y egipcios ya usaban la corteza del sauce para el tratamiento de esos problemas. La corteza del sauce, además de ciertas frutas, granos y vegetales, contiene ácido salicílico, y la aspirina es simplemente un derivado sintético de esta sustancia natural usada por milenios. Si bien la aspirina tomó su forma más conocida recién a principios del siglo XX, desde entonces es uno de los medicamentos más populares y estudiados.

Uno de esos temas de investigación es la prevención de las enfermedades cardiacas en personas con diabetes. Si bien es eficaz para muchos, la terapia con aspirina no es para todos. Algunas directrices generales lo pueden ayudar a hablar con su médico y determinar si es un buen candidato.

SÍ:

  • Todas las personas con enfermedades cardiacas sin un gran riesgo de sangrado. El riesgo de hemorragias es mayor para las personas con antecedentes de sangrado considerable y las que toman corticosteroides, como prednisona, y medicamentos antiinflamatorios sin esteroides o NSAIDS, como ibuprofeno y naproxeno, con regularidad.

PROBABLEMENTE:

  • Personas mayores de 50 años con diabetes y por lo menos un factor adicional de riesgo de enfermedades cardiacas, como antecedentes familiares de ataque al corazón, derrame, presión alta o tabaquismo.
  • Personas con un riesgo de enfermedades cardiacas mayor de 10 por ciento (su médico puede calcularlo)

TAL VEZ:

  • Personas menores de 50 años con diabetes y un riesgo de enfermedades cardiacas entre 5 y 10 por ciento

PROBABLEMENTE NO:

  • Personas menores de 50 años con diabetes pero sin factores adicionales de riesgo
  • Personas con un riesgo de enfermedades cardiacas menor al 5 por ciento

Cómo funciona la aspirina

La placa es la acumulación de colesterol y sustancias grasas dentro de una arteria. Cuando la placa se rompe, el cuerpo forma un coágulo de sangre más grande de lo necesario, lo que puede bloquear el vaso sanguíneo. El bloqueo de una arteria coronaria bloqueada puede causar un ataque al corazón, y si se bloquea un vaso sanguíneo en el cerebro, esto puede causar un derrame isquémico (“isquémico” significa que no hay suministro de sangre). “La función de la aspirina es desactivar nuestras plaquetas, que son elementos muy importantes que producen los coágulos de sangre alrededor de la placa”, dijo el Dr. Michael Pignone, MPH, FACP, profesor de medicina de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y miembro de la Fuerza de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos. “Así [la aspirina] reduce la posibilidad de que haya un bloqueo y, por lo tanto, disminuye la probabilidad de un ataque cardiaco o derrame”.

Pero hay una desventaja: Como la aspirina impide que la coagulación sea eficiente, también aumenta el riesgo de sangrado descontrolado. Esto puede causar sangrado gastrointestinal y una forma de derrame menos común por hemorragia o sangrado.

Grupos de prevención

La terapia con aspirina se usa de dos formas: para prevenir las enfermedades cardiacas en personas que nunca han tenido un accidente cardiovascular, como un ataque cardiaco o derrame, y para prevenir otro accidente cardiovascular en personas con un diagnóstico de enfermedad cardiaca. Hay una importante diferencia entre ambas, dijo el Dr. Mikhail Kosiborod, FACC, presidente del Registro Colaborativo de Diabetes del Colegio de Cardiología de Estados Unidos y cardiólogo del Instituto Saint Luke del Corazón del Centro de Estados Unidos en Kansas City, Missouri. Los estudios han demostrado que la terapia con aspirina tiene beneficios significativos para las personas con enfermedades cardiacas. Si bien aumenta el riesgo de sangrado, Kosiborod cree que este se compensa con creces por el potencial de prevenir problemas cardiacos adicionales.

Los estudios sobre la terapia con aspirina en personas con diabetes pero sin un diagnóstico de enfermedad cardiovascular son mucho menos convincentes en términos de los beneficios de la aspirina, dice Kosiborod. Además, estas personas todavía tienen el riesgo de un caso de sangrado (el riesgo de sangrado aumenta con la edad).

Lo importante: El tratamiento debe ser individualizado. “Podemos hacer recomendaciones”, dijo Pignone. “Pero los pacientes deben conversar con su médico sobre lo que es mejor para ellos, porque debe estar perfectamente equilibrado”.

Es diferente si tiene diabetes

Los estudios indican que la terapia con aspirina en personas sin un diagnóstico de enfermedad cardiovascular tiene los mismos beneficios para aquellos con o sin diabetes.

Sin embargo, hay una importante diferencia. Las personas con diabetes tienen plaquetas más reactivas o “pegajosas”, que forman coágulos de sangre más fácilmente. La causa de esto es un alto nivel de glucosa en la sangre, además de otros factores, como inflamación, resistencia a la insulina, presión alta y obesidad.

“Uno pensaría que si los pacientes con diabetes tienen plaquetas más activas, la aspirina podrían ser más beneficiosa para ellos”, dijo Kosiborod. Pero, al parecer, ese no es el caso. Aparentemente, para inhibir plaquetas pegajosas se necesita algo más potente que aspirina.

Diferencias entre hombres y mujeres

En general, en hombres, la terapia con aspirina parece ser más eficaz en la prevención de ataques cardiacos que derrames, según Kosiborod. Pero Pignone dice que estos resultados se basan en pruebas limitadas.

Solo unos pocos estudios importantes han analizado la terapia con aspirina en mujeres sin enfermedades cardiacas para la prevención de accidentes cardiovasculares. En uno de estos, el Estudio de Salud Femenina, se les dio a las mujeres 100 miligramos de aspirina cada dos días, la dosis más baja de todos los estudios de personas sin enfermedad cardiaca. Se descubrió que en mujeres, la terapia con aspirina era más eficaz en el tratamiento de derrames que ataques cardiacos.

Se necesita más investigación, pero los estudios demuestran que la aspirina no parece tener efectos diferentes en hombres y mujeres con enfermedades cardiacas.

Quiénes no la deben tomar

Ciertas personas no deben tomar aspirina porque los riesgos claramente superarían los beneficios. “Si tuvo un caso de mucho sangrado recientemente, ya sea un derrame por hemorragia cerebral o una hemorragia gastrointestinal considerable, o si es alérgico a la aspirina, entonces la aspirina no es buena opción”, dijo Pignone. Tampoco la deben tomar los menores de 21 porque tienen un riesgo mayor de un trastorno poco común llamado síndrome de Reye.

Dosis diaria

La dosis diaria recomendada de aspirina es entre 75 y 162 miligramos, lo que se considera una dosis baja. (La aspirina bebé contiene 81 miligramos.). Hay evidencia de que las dosis bajas de aspirina tienen los mismos beneficios que las dosis altas y que tal vez tengan menos efectos adversos, como sangrado. Pero es importante recordar que toda dosis tiene riesgos. “No sabemos de ninguna dosis que brinde beneficios y elimine los riesgos”, dijo Pignone.

A futuro

Hay dos pruebas clínicas en curso que estudian los efectos de la terapia con aspirina en personas con diabetes pero sin un diagnóstico de enfermedad cardiovascular. Se espera que ofrezcan más información sobre su eficacia.

ACCEPT D—Los investigadores están recogiendo datos de 4,700 hombres y mujeres de 50 años o más con diabetes de tipo 1 o tipo 2 sin un diagnóstico de enfermedad cardiaca. Esta prueba aleatoria estudia la aspirina y estatinas para la prevención de ataques cardiacos y derrames.

ASCEND—Esta prueba aleatoria a doble ciego estudia a 15,480 hombres y mujeres mayores de 40 años con diabetes tipo 1 y tipo 2 que no tienen antecedentes de enfermedades cardiacas. Los investigadores medirán la eficacia de la aspirina y los ácidos grasos omega 3 para prevenir ataques cardiacos y derrames.

Hable como un médico

Prevención primaria: Tratamiento, como la terapia con aspirina, que tiene el propósito de prevenir una enfermedad o problema médico.

Prevención secundaria: Tratamiento que se usa para evitar que vuelva a ocurrir un problema de salud, como un ataque cardiaco.


Exoneración de responsabilidad: Las opiniones del Dr. Michael Pignone, MPH, FACP, son suyas y no las de la Fuerza de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos.

Aclaración: El Dr. Mikhail Kosiborod, FACC, es consultor y recibe apoyo para la investigación de AstraZeneca.

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