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Diabetes Forecast

The Healthy Living Magazine

¿Debería revelar la diabetes de alguien?

Por Lindsey Wahowiak ,
latino woman with arms raised

shvili/iStock

Bob Pedersen fue diagnosticado con diabetes tipo 2 dos semanas antes de haber ido a cenar con sus amigos. Con el intento de reducir su consumo de carbohidratos, Pedersen tenía un plan para la cena: Le pediría al mesero que no le traiga el pan que venía con su comida. El mesero,  que le gustaba hablar mucho según Pedersen,  trataba de alentarlo para que comiera el pan.  Esto hizo que Pedersen se ponga incómodo. Finalmente, una de sus compañeras de cena dijo, “Él no lo quiere comer porque tiene diabetes”.

La amiga de Pedersen solo quería ayudarlo, pero había revelado su diabetes a un extraño—una desobediencia que puso a Pedersen en una posición incómoda. Su amiga pensó que el mesero necesitaba saber que Pedersen tenía diabetes; Pedersen, 51, de Kansas City, Mo., no estuvo de acuerdo. “Yo no me sentí muy bien sobre eso,” dice él. “No estoy enojado con nadie, pero pienso que en ese instante ella me faltó el respeto al haber reaccionado así en el momento que yo estaba intentando manejar la situación y tomar mis propias decisiones”.

Entonces, ¿debería usted alguna vez revelar el estatus de salud de otra persona, aunque la persona le pida ayuda para cuidar de él o ella? Probablemente no, dice Joseph P. Napora, PhD, LCSW-C, autor del libro Stress-Free Diabetes (Diabetes sin estrés). Claro está que cuando sucede algo que pueda afectar la salud de su ser querido (como salir a comer o hacer ejercicio), usted solo quiere ayudarlo. Aquí le ofrecemos algunos consejos para apoyar a su ser querido, quien es finalmente el que toma la decisión final de compartir o no el diagnóstico.

Comuníquense.

Descubra si su ser querido con diabetes quiere que usted—y otros—sepan de la enfermedad. Si usted es relativamente nuevo a la diabetes, Napora sugiere preguntarle a la persona con diabetes que es lo que necesita saber de la enfermedad. Si usted está más familiarizado con la enfermedad, pregúntele una vez más. “Diga, ‘Una vez más, es tu decisión. Tú tienes diabetes; nosotros sabemos y lo respetamos. ¿Qué quieres hacer sobre ello?” dice él.

Sea "emocionalmente inteligente".

En el libro Stress-Free Diabetes, Napora define ser “emocionalmente inteligente” como vivir la vida de forma honesta, reconociendo y aceptando sus sentimientos y manejándolos constructivamente.  Cuando usted trate de ayudar a su ser querido con diabetes, use estas habilidades para preguntarse así mismo: ¿Por qué quiero revelar el estatus de salud de otra persona y como se sentirá él o ella cuando yo lo haga? En este contexto, es mejor pensar antes de hablar.

Siga al líder.

Al final, las personas con diabetes saben lo que es ser personalmente aceptable, así que no haga nada y deje que ellos controlen la situación hasta que le pidan ayuda.  “Yo pienso que en una situación así, que es en público, la forma de manejarla sería esperar la oportunidad para preguntar de forma privada si hay algo que [usted] pueda hacer”, dice Pedersen. “No me molesta que el mesero sepa que soy diabético, pero ahora me siento distinto a como me sentía antes de haber tenido esa conversación con él.  El tema del respeto es más importante que el tema de la revelación”.

Hay excepciones dentro de los consejos de “nunca decir nada”. Si usted cuida a un menor de edad, un adulto dependiente, o una persona mayor de edad que necesita asistencia, es prudente mencionar la diabetes a otras personas de cuidado y en situaciones de emergencia. Pero generalmente es mejor que la persona con diabetes tenga la decisión, dice Napora.  “Lo cosa más importante es hacer eso de una forma apropiada”, agrega él. La discreción es muy valorada.

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