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Diabetes Forecast

The Healthy Living Magazine

Diabetes y la Enfermedad de la Glándula Tiroidea

Por Erika Gebel Berg, PhD ,

Existe una glándula de forma de mariposa que se apoya en su cuello inferior y se extiende por la tráquea. Se llama tiroides y su trabajo es aumentar o sincronizar el índice en el cual el organismo usa su energía de los alimentos, conforme lo indica el cerebro. A veces, la tiroides funciona mal y puede desencadenar una enfermedad. Las personas con diabetes tipo 1 y tipo 2 son más propensas a desarrollar la enfermedad tiroidea (también conocida como la enfermedad de la tiroides) que el resto de la población. Y esto es alarmante, ya que la enfermedad tiroidea complica el control de la glucosa en la sangre.

Tiroides y la diabetes

La tiroide es la glándula más grande del sistema endocrino, una red que regula procesos biológicos importantes, como el crecimiento, el desarrollo y el metabolismo. La glándula puede producir hormonas que le avisan al organismo que debe quemar energía rápidamente para aumentar el metabolismo o retiene esas hormonas para disminuir la actividad del cuerpo. Al igual que la diabetes, la enfermedad tiroidea es causada por un desequilibrio hormonal, si bien las hormonas involucradas son diferentes. Los trastornos tiroideos están típicamente relacionados con una sobreproducción de hormonas tiroideas (hipertiroidismo) o, más comúnmente, con una subproducción (hipotiroidismo).

Alrededor del 7% de la población padece algún tipo de enfermedad tiroidea y es más habitual en mujeres que en hombres. Entre las personas con diabetes tipo 2, esa proporción aumenta a casi un 12%. Las personas con tipo 1 tienen más  probabilidades de desarrollar un trastorno tiroideo, entre el 17 y el 30 por ciento de personas con tipo 1 tienen trastorno autoinmune de enfermedad tiroidea. Alrededor de 1 en 4 niños con diabetes tipo 1 tiene auto anticuerpos de tiroidea cuando son diagnosticados con diabetes tipo 1. Estos auto anticuerpos son producidos cuando el sistema inmunológico del cuerpo, por alguna razón, ataca a la tiroides. Tener anticuerpos de tiroidea es generalmente una señal de que comienzan a haber problemas con la tiroides, pero estos problemas no se desarrollan en todos los casos.

El vínculo con la diabetes tipo 2 es menos claro, pero algunos expertos creen que puede estar relacionada con el envejecimiento. Al igual que el tipo 2, la enfermedad tiroidea es más común entre los adultos mayores. Algunos médicos recomiendan que las mujeres mayores de 50 años sean examinadas para observar si padecen esta enfermedad. Otra posible asociación puede estar relacionada con el peso: el hipotiroidismo puede provocar aumento de peso, que a su vez está asociado con la diabetes tipo 2.

Pruebas para saber si hay problemas con la glándula tiroidea

Debido al alto riesgo de la enfermedad tiroidea entre las personas con diabetes tipo 1, es especialmente importante que se examinen. La Asociación Americana de la Diabetes recomienda que todas las personas con diabetes tipo 1 sean examinadas para observar si tienen hipotiroidismo poco después de haber sido diagnosticadas con diabetes, una vez que el nivel de glucosa en la sangre y otras medidas metabólicas estén estables. Si los resultados del examen inicial son normales, los médicos deben considerar hacer estas pruebas una vez al año o cada dos años de ahí en adelante. Usted tal vez necesite hacerse pruebas con más frecuencia si tiene niveles de glucosa altos o bajos anormales y regularmente, síntomas de problemas  de la enfermedad tiroidea, o tiroides agrandada. A pesar de que su médico ordene o no pruebas de sangre, él o ella debe sentir su tiroides suavemente tocándole el cuello como parte de la examinación física para determinar si es más grande o más pequeñas de lo normal.  

No se cree que las pruebas de sangre sean necesarias para todas las personas con diabetes tipo 2 porque el riesgo de la enfermedad tiroidea es menor. No obstante, es importante estar familiarizado con los síntomas, a fin de poder detectar anomalías hormonales en forma temprana antes de que empeoren los niveles de la glucosa en sangre.

Durante el embarazo, los cambios hormonales pueden disparar la enfermedad tiroidea, lo que puede poner al bebe en peligro. Hay tratamientos seguros y disponibles. No hay consenso sobre si todas las personas embarazadas deben realizarse el examen de enfermedad tiroidea, pero aquellos con riesgo mayor, incluso los de tipo 1, deben ser examinados temprano en el embarazo. Las mujeres con enfermedad tiroidea que desean quedar embarazadas deben hablar con su médico para asegurarse de que sea seguro y deben controlarse regularmente durante el embarazo.

Pruebas para detectar la enfermedad tiroidea

Un simple análisis de sangre puede detectar la enfermedad tiroidea. La prueba mide los niveles de una hormona de una glándula en el cerebro que le indica a la tiroides que produzca hormonas. Demasiada cantidad de hormona que estimula la tiroide, o TSH, indica hipotiroidismo; la glándula pituitaria produce TSH de más para compensar una tiroides que no está produciendo lo suficiente de sus hormonas. Por otra parte, si la TSA es escasa, es probable que la tiroides esté produciendo demasiadas hormonas y provoque el hipertiroidismo.

Síntomas de la enfermedad tiroidea

Los síntomas de hipotiroidismo e hipertiroidismo son lo que uno esperaría de la enfermedad, que disminuye y aumenta el metabolismo, respectivamente. El hipotiroidismo está asociado con fatiga, falta de energía, depresión, constipación, aumento de peso, baja presión arterial, bajo pulso e intolerancia a lo frío. A la inversa, el hipertiroidismo puede ocasionar sudoración, pérdida de peso, diarrea, distracción, cambios menstruales en mujeres, rápido latido cardíaco y piel gruesa en las rodillas, codos y espinilla. Ambos, hiportiroidismo e hipertiroidismo sin su respectivo tratamiento pueden ocasionar que la glándula tiroides se vuelva anormalmente grande, una enfermedad llamada bocio. En varias oportunidades, la disfunción tiroidea es "subclínica", lo que significa que los niveles de TSH están ligeramente fuera de rango y las hormonas tiroideas están a niveles normales. No obstante, estas formas moderadas aún pueden ocasionar problemas y algunos médicos tratan casos subclínicos con medicamentos.

Doble tarea

La enfermedad tiroidea puede dificultar el control de la glucosa en la sangre en parte debido a sus efectos sobre la medicación en el organismo. Un metabolismo reforzado por hipertiroidismo puede provocar que los medicamentos para la diabetes y otros medicamentos sean eliminados del organismo con mucha rapidez, lo que disminuye su eficacia. Por esto, las personas con diabetes e hipertiroidismo pueden necesitar una dosis más elevada de insulina u otros medicamentos. Con el hipotiroidismo, pasa lo contrario. Los medicamentos tienden a permanecer en el sistema bastante tiempo y existe un riesgo de sobredosis de medicamentos. En la diabetes, eso podría provocar baja de glucosa en la sangre (hipoglucemia).

El hipotiroidismo puede tratarse con una versión sintética de la hormona tiroide. Para las personas con hipertiroidismo, las opciones de tratamiento incluyen medicamentos antitiroideos, iodo radioactivo que destruye las células tiroideas y cirugía para eliminar toda o parte de la glándula tiroidea.

Sufrir de dos enfermedades endócrinas puede parecer doble problema, pero la enfermedad de la diabetes y la tiroides pueden ser controladas eficazmente ajustando los tratamientos para ambas. Una tiroides adecuadamente controlada y calibrada puede mantener el funcionamiento del metabolismo de manera estable y esto puede ayudar en gran medida a las personas con diabetes a mantenerse saludables.

Revisado y actualizado el 3 de abril del 2015

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